6 MANERAS DE DECIRLE ADIÓS AL ESTRÉS EN EL TRABAJO

 

¿Te entra ansiedad si estás un rato sin mirar tu email? Cuando tus amigos te preguntan cómo estás, ¿les cuentas pequeños detalles o inconvenientes del trabajo? ¿Sueñas con eso que les has contado? ¿Te obsesionas con el trabajo durante la cena, el gimnasio o cuando intentas dormirte? O, ¿cambia tu estado de ánimo dependiendo de cómo te va en el trabajo?

Si acabas de contestar sí a la mayoría de estas preguntas, amiga o amigo, tienes estrés laboral. No lo decimos nosotros, sino Liz Fosslien y Mollie West Duffy, autoras de ‘No Hard Feelings: The Secret Power of Embracing Emotions at Work’ en una entrevista a Glamour.

El estrés no siempre es malo. Por un lado, una cantidad moderada de estrés puede aumentar su productividad, creatividad y tu rendimiento en el trabajo. Estudios muestran que un proyecto o trabajo impuesto con una fecha tope de entrega puede impulsar tu creatividad. Sin embargo, todo en exceso es perjudicial, y no queremos sobrecargarnos con demasiado estrés.

Como cargarte a tu jefe no es una opción, vamos a darte otras ideas más tranquilas – y legales – para que puedas reducir y controlar tu nivel de estrés en el trabajo. Esperemos que así te encuentres mejor y te preocupes menos. Nadie quiere ser ese amigo que no para de quejarse del trabajo cada vez que le ves.

1. Ommmmm… Respira hondo:

Acabas de salir de una reunión con tu jefe en la que la tensión alcanzaba las nubes. Respira. Tómate tiempo para despejarte la cabeza. Unos cinco minutos de respiraciones profundas te devolverán el equilibrio y la calma. Inhala durante cinco segundos, aguanta otros cinco y exhala hasta que ya no te quede aire que soltar. Poco a poco irá bajando tu ritmo cardíaco y te sentirás mejor. Si lo necesitas, sal al pasillo o al baño o algún sitio donde puedas estar solo durante cinco minutos para hacer esta actividad. Considéralo como una clase de yoga express que te ayudará a concentrarte y afrontar el trabajo que te espera.

 

2. Pasear:

El ejercicio ayuda a combatir el estrés (obviamente). Informes como este cuyos autores estudiaron el comportamiento nutricional y la actividad física demostraron que paseos cortos de cinco minutos al día pueden ser tan beneficiosos como uno de treinta minutos al empezar el día.

 

3. La dieta y el descanso:

 Sharon Melnick, psicóloga en el mundo del ‘business’ y autora de varios libros sobre el éxito personal bajo el estrés y la autoconfianza, asegura que, “no comer bien estresará tu sistema”. Aconseja reducir la toma del azúcar y mantener una dieta con mucha proteína. Además, es imprescindible descansar bien, ya que cuando dormimos nuestro cuerpo tiene un periodo de recuperación. Su truco para dormirse mejor cuando estamos en la cama dándole vueltas a la cabeza es concentrarse en la respiración. Propone un ejercicio que consiste en taparse la fosa nasal derecha y respirar con el lado izquierdo de tres a cinco minutos. Pruébalo. Intenta conseguir al menos 7 horas de sueño, si son 8, mejor.

 

4. La naturaleza

Adentrarnos en la naturaleza tiene efectos positivos en nuestro bienestar. Nos ayuda a recuperarnos del estrés y la fatiga mental y mejora la concentración, según este estudio realizado por expertos de la Universidad de Uppsala (Suecia), la Universidad de Leiden y la de Wageningen (Países Bajos). Se identificó una bajada en la presión sanguínea, un aumento de concentración y más pensamientos positivos en las personas que fueron de paseo en un medioambiente natural, en comparación con individuos que sólo se movieron por zonas urbanas.

Escápate al parque que más cerca tengas durante una hora un par de veces a la semana, ya has visto los beneficios.

 

5. La importancia la das tú:

Cuando te encuentres en una situación tensa o estresante, pregúntate si realmente importa. ¿De aquí a un año seguirás en ese puesto de trabajo? ¿Afectará esta decisión a tu futuro de una forma impactante? Si es que no, relájate y tómatelo con más calma. El mundo no se acaba aquí. Si crees que efectivamente es importante, intenta calmarte y piensa cómo puedes afrontar la situación de la manera más efectiva posible.

 

6. Crea tu propio ritual:

Nos referimos a un ritual laboral. Esto quiere decir que te planees una actividad que te guste para marcar el fin de tu jornada de trabajo. Puede ser algo tan sencillo como volver a casa en bici y disfrutar del viaje, o bajarte del metro un par de paradas antes para darte un paseo y desconectar antes de llegar a casa.

Si necesitas algo más intenso, el deporte, en cualquiera de sus formas, relaja. Apúntate a una clase de TRX o sumérgete en el agua en una clase de natación. Haz algo que realmente te guste y que saque el trabajo de tu mente. Total, mañana seguirá ahí y ya lo retomarás. Pero este momento es para ti. Es importante saber parar.  

Autor: Jennifer Tejada

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