Algunos fabricantes podrían estar vendiendo monitores 4K capados como monitores QHD

Última actualización: 02.04.20

 

Dentro del actual mercado de monitores, los modelos en formato QHD son una de las últimas novedades en llegar. Productos que cuentan con una resolución de 2560 x 1440 pixeles, que se sitúa a medio camino entre la resolución Full HD que hoy día sirve de estándar a estos dispositivos y la extrema resolución 4K de los modelos más modernos y avanzados. Sin embargo, son muchos los caminos que se pueden seguir para llegar a este resultado. Y según apuntan algunos sitios web, es posible que algunos de los monitores QHD que se están vendiendo en la actualidad no sean más que monitores 4K debidamente limitados para no pasar de esta resolución.

 

La teoría

Según publica la revista Prad en su página web, esta podría ser la técnica que están empleando algunas compañías a la hora de ofrecer este tipo de monitores al mercado. El procedimiento en sí es bastante sencillo. Basta con tomar un monitor 4K convencional y acceder a su firmware para bloquear aquellos modos de reproducción de imagen que no queramos que se vean. En este caso hablamos, obviamente, de esta resolución 4K nativa.

Este cambio en el firmware permite al monitor mostrar la resolución que el fabricante desee, de modo que, en este caso el mismo no tiene más que ajustar la resolución nativa del dispositivo a la resolución QHD que estamos mencionando. En la práctica, incluso podría ejecutarse este mismo procedimiento para emitir en formato Full HD, aunque lógicamente no tendría demasiado sentido. Sobre todo si tenemos en cuenta los motivos por los que este proceso se ejecuta y que veremos más adelante.

 

 

En qué afecta al usuario

A menos que tengas una excelente vista y seas capaz de percibir las imágenes con un alto nivel de precisión probablemente no seas capaz de notar si el monitor es real o capado. En general, va a ser complicado que nos demos cuenta de si estamos ante un monitor QHD legítimo o ante uno modificado, puesto que para darnos cuenta de la diferencia tendríamos que medir el tamaño de los píxeles que forman parte de la pantalla.

En concreto, un monitor de 27 pulgadas con resolución y panel 4K tendría un tamaño de píxel de 0,16 milímetros, mientras que un modelo que tenga una resolución QHD real tendría un tamaño del píxel de 0,23 milímetros. La diferencia tiene que ver con la mayor concentración de píxeles en una pantalla 4K, como corresponde a su resolución, de modo que para completar la ecuación en cuanto a dicha resolución, el formato QHD necesita de píxeles más grandes. Si somos capaces de ver la diferencia entre los pixeles entones si podremos descubrir si el monitor es legítimo o es un modelo capado.

No obstante, hay un segundo aspecto por el que podríamos darnos cuenta o no de esta capado y tiene que ver con la resolución de imagen. Dado que en un monitor de tecnología 4K tenemos una mayor cantidad de pixeles que en un modelo QHD, la resolución final que vamos a obtener en pantalla va a ser menor a la que tendríamos si el panel es QHD real. Tenemos que pensar que buena parte de los pixeles que tenemos en pantalla no van a ser utilizados, debido al proceso de capado e interpolación que hemos referido anteriormente.

Por tanto, a la hora de ver una imagen en pantalla, en un monitor capado se va a reducir la resolución real frente a lo que debería ser, debido a ese diferente tamaño del pixel. De todos modos, tal como hemos dicho anteriormente, estamos hablando de un cambio tan sumamente sutil que, a menos que tengas una vista de águila, seguramente no lo percibas.

 

El motivo detrás del capado

Quizá te estés pregunta ya cuales son los motivos por el que las empresas  se encargan de capar monitores 4K, teóricamente más caros, en vez de fabricar directamente paneles de este tamaño. Pues bien, el principal motivo tiene que ver con lo económico. Pero no por la parte que podemos imaginar.

Pensemos en el mercado actual. Un monitor 4K tiene un precio de venta más caro que un monitor QHD, por lo que sería razonable fabricar directamente este tipo de monitores y ponerlos a la venta. Es decir, hacer 4K para vender 4K y fabricar modelos QHD para venderlos como tales. Esta idea teórica tiene un inconveniente práctico que tiene ver con las preferencias de los usuarios.

 

 

En la actualidad, los monitores QHD no son el principal objeto de deseo de los usuarios. Las cuotas de mercado tanto de los monitores Full HD como de los 4K son bastante mayores, de modo que el coste de fabricar este tipo de paneles se incrementa. Pensemos que, cuanto mayor es la cantidad de monitores fabricados de una cierta medida, menores son los costes que para la empresa tiene  a la hora de fabricar dichos modelos. En algunos casos, la diferencia es tan elevada como para que les resulte rentable incluir la demanda de monitores QHD en la de modelos 4K, reduciendo así los costes de fabricación de estos últimos aún más.

Hay un segundo motivo para este capado, que tiene que ver con la forma de gestionar el mercado. Si una empresa tiene un pico de demanda que no pueda cubrir en el segmento de los monitores QHD siempre puede recurrir a capar sus modelos 4K para venderlos como tales, lo que le da una mayor polivalencia y le obliga a tener una menor capacidad de estos modelos. Así que ambas opciones juegan en favor de la empresa y en contra “ligeramente” del usuario.

 

No, el proceso no es reversible

Es posible que te estés preguntando si el proceso de capado de un monitor 4K es reversible. Lamentablemente la respuesta es negativa. El proceso de gestión del firmware es lo suficientemente férreo como para que no tengamos la posibilidad de revertir el mismo y ampliar las capacidades a las que tendría un monitor 4K. Es algo comprensible, obviamente desde el punto de vista empresarial, porque si fuera posible resulta sencillo para cualquier usuario acceder a las funciones de un monitor 4K a un coste de monitor QHD, lo que no tendría sentido, comercialmente hablando.

 

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