Cuál es el futuro de la caja registradora

Última actualización: 23.07.19

 

Desde que se inventó la primera caja registradora de la historia, allá por 1879, este producto ha evolucionado de forma notable. Lo que no sabemos aún es cómo será la caja registradora del futuro. Lo que sí tenemos son algunas ideas, que actualmente están presentes en la mente de las empresas del sector.

 

La caja registradora se ha convertido en una herramienta fundamental en cualquier comercio. Un producto que hace más fácil la gestión del efectivo, el control de las ventas que se realizan e incluso, en los modelos más avanzados, controlar stocks o saber qué es lo que se vende más. Gracias a los avances tecnológicos actuales, estas cajas tienen cada vez más funciones. Pero lo que no sabemos aún es qué nos depara la caja registradora del futuro. Lo que sí tenemos son algunas ideas con las que, quizá, nos sorprendan estos productos.

 

La primera registradora

No obstante, antes de lanzarnos al futuro, vamos a viajar al pasado, para saber de dónde venimos. En concreto, nos vamos al año 1879, en el que surgió la primera máquina registradora. Un producto que nació de la necesidad del dueño de un salón que, harto de que sus empleados metieran la mano en la caja, creó una caja en la que registrar las operaciones de efecto de su negocio. En poco tiempo, el producto fue un éxito, añadiéndose el rollo para ticket en 1894 e incorporando un motor eléctrico en 1906.

La llegada de la informática, el transistor y el circuito impreso también supusieron un cambio para estas registradoras. Ahora ya no eran simples cajas de dinero, sino que permitían controlar qué se vendía y simplificar los procesos de lectura de los productos, mediante el código de barras, así como los de cobro, mediante la conectividad y los datáfonos incluidos. Algo que nos lleva a nuestros días, cuando los fabricantes cada vez tienen más propuestas, para hacer de las cajas algo más rápido y eficiente.

 

 

Las últimas novedades

Esto nos lleva a las últimas novedades que disfrutamos ya en este segmento. Una de ellas son las denominadas cajas registradoras de autopago. Un invento que, como es habitual, favorece sobre todo a las tiendas, dado que permite prescindir del cajero, cargando su trabajo en los clientes. De todos modos, puede ser una alternativa interesante para quienes les guste hacer ellos mismos el trabajo o para clientes que lleven pocas cosas.

Otro avance es el de las cajas registradoras con peso incluido, que facilitan el trabajo de los cajeros al no precisar de una báscula independiente para pesar aquellos productos que así lo requieran, como ocurre en el sector de la alimentación. Algo a lo que se suma también el nuevo diseño de cajas, con pantallas de buen tamaño dedicadas a que el comprador tenga siempre a la vista lo que se va incluyendo en su cuenta y el total de la misma. 

Por otra parte, en este proceso también tiene importancia el nuevo sistema de código QR, así como el sistema de código de barras avanzado. Frente al código de barras convencional, este código de barras avanzado genera una mayor cantidad de información, que puede ser leída por las modernas cajas registradoras y complementar así las funciones convencionales del código conforme a las necesidades del establecimiento. Un proceso que es aún más eficiente en el caso de los códigos QR, que permiten incluir una gran cantidad de información y son la solución idónea, por ejemplo, para eliminar los cupones de descuento en papel y simplificar los procedimientos más complejos durante el cobro al cliente.

 

Lo que dice el futuro

Sacamos ahora la bola de cristal para ver qué nos podemos encontrar en un futuro cercano, cuando busquemos la mejor caja registradora para nuestro negocio. Estas son algunas de las tendencias a las que apunta el futuro.

Más presencia del móvil y el tablet: Una de las principales tendencias que vemos en el mercado apunta a un uso más intensivo de la tecnología personal como parte del proceso de compra. Algo que ocurre ya en ciertos sectores como la hostelería, en los que el uso de tablets, PDAs o móviles hace más fácil tomar los pedidos. Parecido también al proceso de ciertos restaurantes de comida rápida, que ofrecen máquinas para realizar esos pedidos de forma más sencilla, pudiendo incluso pagar en estos mismos quioscos o puntos de autoservicio. Así pues, en aquellos sectores que así lo permitan, la tendencia sería la de ir descentralizando el proceso de una caja “central” hacia los terminales de los usuarios.

Más velocidad de trabajo: Dado que la tecnología lo permite, las nuevas cajas registradoras tenderán a ser cada vez más rápidas y eficientes. Algo en lo que se lleva tiempo trabajando en el punto más débil, como es la capacidad de escaneo de productos. Son varias las empresas que llevan años tratando de encontrar la forma de escanear un carro de compra completo sin que sea necesario sacar los productos del mismo, sin resultados satisfactorios por ahora. Aunque sí hay avances como el escáner de productos con IA, capaz de reconocer aquellos productos que le ponemos encima de forma automática.

 

 

Más interactividad: Una de las tendencias en el retail en general y en las cajas registradoras en particular es ofrecer un papel más activo al comprador y una información siempre actualizada. Algo que ya se percibe en el propio punto de venta, donde las etiquetas de precio digitales se actualizan al momento o donde el usuario dispone de tablets con información sobre los propios productos. En la línea de cajas también es posible incorporar estas funciones, de modo que el propio usuario pueda opinar sobre su experiencia de compra, plantear alguna consulta o simplemente ver información interesante mientras se le cobra. Información que el comercio puede personalizar conforme a la compra que realice esta persona.

Más datos y relaciones con clientes: Prácticamente todos los aspectos que hemos comentado apuntan a una dirección: el incremento de las relaciones del comercio con los clientes. De hecho, hoy día son muchos los establecimientos que tienen apps, tarjetas de fidelización y otros elementos con los que controlar el gasto y consumo específico de cada cliente. Con todos estos datos resulta sencillo para el equipo de marketing del establecimiento, incluso para una tienda pequeña, conocer más sobre sus clientes, ofrecer promociones personalizadas o tener una perspectiva global respecto de los productos o servicios que compran sus clientes.

 

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