El antes y el después del cálculo moderno

Última actualización: 13.11.19

 

Para poder fabricar la mejor calculadora científica del momento, han transcurrido cientos de años, algunos incluso indican que miles, desde las primeras herramientas diseñadas para cálculos aritméticos. En este espacio profundizaremos en la historia de la calculadora científica y su impacto en la sociedad, como herramienta de apoyo en diferentes ámbitos educativos y profesionales.

 

Historia de la calculadora

Aunque las primeras señales de lo que podría considerarse una herramienta para realizar cálculos matemáticos se remonta a miles de años atrás, no fue sino hasta la década de los 60, cuando un grupo liderado por inventores y emprendedores de la compañía Texas Instruments desarrollaran la que sería considerada la primera calculadora electrónica portátil del mundo, ya que no requería de corriente externa como los modelos de esa época, sino que empleaba una batería.

No obstante, esta calculadora portátil tenía un peso de 1,5 kilogramos, razón por la que seguía siendo un poco engorrosa de utilizar, y además, su sistema no estaba desarrollado a fondo y solamente se podían realizar cálculos simples como sumar, restar, dividir y multiplicar.

Para esos años, el uso de las calculadoras como herramienta en el día a día no era algo que se acostumbraba en la sociedad. Las primeras calculadoras eran empleadas principalmente para fines científicos y de investigación, tenían tamaños considerables e incluso algunas debían transportarse en carretillas especiales. Por ende, el lanzamiento de la calculadora de Texas Instruments, que salió al mercado bajó el nombre Pocketronic, no tuvo mucho éxito.

Sin embargo, el hecho de que este grupo de ingenieros e inventores hayan logrado minimizar a tal punto los componentes electrónicos necesarios para hacer funcionar una calculadora, ha sido considerado como uno de los pilares de la tecnología moderna, dado que sirvieron como inspiración para el desarrollo de conceptos de ordenadores y circuitos de todo tipo.

 

 

La calculadora científica y su aplicación

La calculadora científica se destaca del modelo estándar, porque trabaja con un sistema capaz de realizar cálculos mucho más complejos, que pueden incluir funciones trigonométricas, estadísticas, gráficos, notación científica, factores, entre muchas cosas más.

El uso de la calculadora científica tanto en el ámbito educativo como profesional, tiene un gran impacto, dado que muchos consideran que es una herramienta que permite agilizar los cálculos de lo que se consideran como ecuaciones constantes y, aunque una calculadora puede ofrecer el resultado de una ecuación en un instante, el usuario debe ser capaz de manejar sus funciones, presionar las teclas adecuadas en el orden correcto y ordenar tanto los números como los símbolos, para que el dispositivo pueda calcular el resultado.

 

Hewlett-Packard desarrolla la primera calculadora científica

Hewlett-Packard es una empresa de origen estadounidense que fabrica y comercializa todo tipo de software y hardware. Es actualmente considerada como una de las más importantes compañías tecnológicas e innovadoras del mundo y también se le atribuye el diseño y desarrollo de la primera calculadora científica para uso común.

El modelo fue lanzado al mercado el 4 de enero de 1972 con un precio de 395 dólares, estuvo disponible para el público durante un período de tres años, y se calcula que se vendieron más de 300.000 calculadoras.

Era un dispositivo innovador y que ofrecía la resolución de cálculos complejos en pocos segundos. Podía trabajar con funciones trigonométricas, logarítmicas y exponenciales, lo que abría todo un mundo de posibilidades para los estudiantes, ingenieros, científicos, arquitectos, diseñadores y más.

Antes de ella, solamente se podían adquirir calculadoras portátiles con las funciones básicas: sumar, restar, dividir y multiplicar. Por esta razón, el lanzamiento de una calculadora de unas dimensiones tan compactas y capaz de realizar cálculos complejos, fue toda una noticia.

 

Hewlett-Packard 35

HP 35 fue el nombre que recibió la primera calculadora científica de bolsillo. Sus dimensiones eran de 14,7 centímetros de largo con 8,1 centímetros de ancho.

Un detalle muy llamativo de esta calculadora es que estaba equipada con una batería recargable, no obstante, contaba con una pantalla LED capaz de mostrar hasta quince caracteres al mismo tiempo, pero esta consumía mucha energía y debías cargar la calculadora cada 3 horas de uso.

Esta pantalla estaba conformada por diodos LED con caracteres y punto decimal flotante, dado que era el símbolo usual en las convenciones de Estados Unidos. Sin embargo, el mismo equipo era capaz de cambiar el formato de muestra a notación científica automáticamente, cuando detectaba que se había excedido la cantidad de números.

En cuanto a la batería, el modelo HP 35 requería de tres unidades AA de NiCd. Estas estaban integradas en un paquete que podía retirarse de la calculadora. Hoy en día, los usuarios que aún posean esta calculadora, tienen la alternativa de reconstruir por sí mismos el paquete original reemplazando las baterías o utilizar el equipo conectado a la corriente externa.

 

 

El impacto y legado de la HP 35

Con el lanzamiento de este modelo y otras alternativas producidas por marcas que serían revolucionarias en el desarrollo de la tecnología como Texas Instruments, Casio, Canon, etc., el público tuvo acceso a diferentes opciones para satisfacer sus necesidades, pero los productos de Hewlett-Packard siempre han gozado de gran popularidad debido a la calidad, desempeño, diseño, funciones y practicidad.

Además de esto, el empleo de la calculadora científica fue considerado como el fin del uso de la regla de cálculo, dado que era mucho más sencilla de manejar, transportar y su desempeño era bastante fluido para la tecnología de la época.

Luego de este modelo, HP lanzó la calculadora científica HP 45, HP 65, HP 55, HP 67, HP 80 y HP 70, cada una con funciones ampliadas en programación y capacidad.

Hoy en día, las calculadoras científicas son capaces de realizar decenas de funciones, cálculos, ecuaciones, métodos y más. Así como también se han impulsado otras líneas pensadas para consumidores más exigentes, capaces de mostrar gráficos, crear hojas de cálculo, imprimir documentos y muchísimas cosas más, por lo que son una herramienta que muchos, tanto trabajadores como estudiantes, consideran como imprescindible para llevar a cabo las tareas del día a día.

 

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