El uso del bolígrafo rojo en clases es una práctica obsoleta

Última actualización: 22.08.19

 

El bolígrafo ha sido partícipe en la educación de varias generaciones, acompañando tanto a profesores como estudiantes. Sin embargo, recientemente se ha probado que el uso de bolígrafos de tinta roja podría causar desánimo y estrés en los estudiantes. Por esta razón, en este artículo te explicamos las consecuencias negativas de esta práctica y el movimiento educativo pensado para corregir el problema, a través del desarrollo de la inteligencia emocional.

 

Es necesario tomar en cuenta que estamos en una época llena de cambio y evolución, por lo que muchas prácticas negativas del siglo pasado están siendo sustituidas o mejoradas. En este sentido, cada día se hace más énfasis en las acciones positivas del ser humano y en el bienestar psicológico, ya que de esta manera es posible contrarrestar los aspectos negativos. Este es el caso del color del bolígrafo en las instituciones académicas.

Todos podemos recordar que hace pocos años los profesores corregían nuestros trabajos, ensayos y exámenes con el temido bolígrafo rojo, haciendo énfasis y resaltando las fallas que habíamos tenido. En muchos estudiantes causaba ansiedad el simple hecho de ver al profesor deslizar continuamente el bolígrafo sobre los ensayos desde su escritorio, además, por lo general el docente marcaba únicamente los errores, ya que se creía que de esta manera los estudiantes sabrían específicamente qué mejorar.

Sin embargo, en estudios más recientes se ha descubierto que psicológicamente también es conveniente marcar los aciertos con el mejor bolígrafo, que normalmente es el de color verde, ya que es capaz de proporcionarle mayor confianza y apoyo al estudiante. Varios profesionales han realizado pruebas con respecto a este tema, por lo que es necesario tomar en cuenta el resultado de algunas de ellas.

 

 

Opiniones de profesionales sobre el uso del bolígrafo rojo

Carmelo Vázquez es un catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, profesional en el área de psicopatología, que se enfoca en estudiar los cambios que pudieran ocurrir en el comportamiento de una persona y que aparentemente no tienen explicación. 

Este profesor opina que todos los niños deberían obtener el mismo trato de sus docentes, ya que el sistema de educación español, como muchos otros que han resultado efectivos a nivel mundial, está basado en el igualitarismo. En este caso, se recomienda destacar específicamente las conductas positivas en los estudiantes, ya que todos tenemos fallas y logros, pero con el debido apoyo podemos crear pensamientos positivos que fomentan los triunfos y no las derrotas. Esto lo explica en sus cursos y conferencias con respecto a la psicología positiva.

Algo similar piensan los autores americanos John H. Zenger y Joseph Folkman, un par de investigadores que en el año 2012 realizaron 200.000 evaluaciones a más de 20.000 líderes, en donde comprobaron que aquellos que estudiaron más a fondo las áreas de su interés tuvieron un mejor rendimiento en las pruebas, en comparación a los que estudiaron todas las asignaturas en general. Esto es de gran importancia para la educación, porque a veces los estudiantes tienen dificultades para algunas áreas del conocimiento y tanto los profesores como los padres les exigen mayor rendimiento en ellas, sin permitirles desarrollar más aquellas en las que son muy buenos. 

Por otro lado, los profesores del Departamento de Sociología Richard L. Dukes y Heather Albanesila, en la Universidad de Colorado, pidieron a 1999 estudiantes que leyeran 4 ensayos corregidos por un docente desconocido, después de leerlo debían dar su criterio y explicar cómo se sentían al respecto. Aunque estaban de acuerdo con la opinión del docente, la mayoría opinó que las observaciones del ensayo con bolígrafo de tinta roja eran muy duras. En este sentido, los estudiantes perciben el uso del color rojo como muy agresivo y severo, ya sea para colocar comentarios o marcar como incorrecta alguna información.

En consecuencia, debemos entender que destacar las fortalezas no quiere decir ignorar las fallas, al contrario, es aceptar que existen áreas en las que debemos mejorar para desarrollar con mayor eficacia nuestro potencial. Estos son conceptos que van atados a lo que hoy en día los estudiosos del tema denominan inteligencia emocional.

 

La inteligencia emocional en el aula

El concepto de inteligencia emocional ha cambiado a través del tiempo, antes era utilizado para referirse a la facultad que tienen los individuos de resolver problemas, pero hoy en día va más allá de eso. Los psicólogos y otros profesionales del tema lo definen como la capacidad de automotivarse, controlar los estímulos negativos, perseverar ante las situaciones difíciles, empatizar con otras personas y sobretodo controlar las emociones, tanto positivas como negativas.

Daniel Goleman es un psicólogo estadounidense mundialmente reconocido por su libro Inteligencia Emocional, publicado desde 1995 y traducido en español en el año 2009. En este texto, Goleman habla de la mejor manera de resolver los problemas, en donde es determinante dirigir positivamente las emociones para alcanzar el éxito.

Es importante mencionar que años atrás el objetivo mayor de las instituciones académicas era lograr que los estudiantes aprobaran y no que pudieran destacar, es ahí en donde entra la inteligencia emocional.

Por ejemplo, si un estudiante es bueno en matemáticas y poco eficiente en castellano, es normal que sea apoyado por un profesor personal que lo haga aprobar la asignatura en la que tiene fallas, pero es un hecho recurrente olvidar su desarrollo en la asignatura en la que sí pudiera destacar, por lo que es posible que el estudiante termine perdiendo el entusiasmo. 

Por lo general, los estudiantes que logran el éxito tienen una inteligencia emocional lo suficientemente desarrollada para automotivarse y desarrollar su propio potencial, pero estos son los logros de una minoría. Por esta razón, el nuevo sistema educativo está basado principalmente en el igualitarismo, en donde la intención es fomentar el desarrollo de la inteligencia emocional de todos los estudiantes.

 

 

El igualitarismo en las actividades académicas 

El igualitarismo normalmente está asociado al concepto político o ético en el que la igualdad es justa, sobretodo cuando habla de los aspectos económicos y sociales. Sin embargo, este concepto tiene muchas fallas, por lo que ha ido evolucionando para ponerlo en práctica en sistemas educativos que resulten efectivos.

En este sentido, podemos definir al igualitarismo como la capacidad social de reconocer y aceptar las diferencias que tenemos con los demás, sin que esto implique discriminar por su raza, sexo, edad u orientación sexual. De esta manera, todos pueden ser tratados de forma imparcial, ya que la procedencia y fortuna de la persona no se consideran naturales y no se toman en cuenta. 

A un nivel académico, los bolígrafos azules, verdes o amarillos sirven para reforzar positivamente a todos los estudiantes de la clase, dándoles un trato igualitario, mientras que con el bolígrafo rojo solo unos pocos se slenten bien de no tener errores marcados en sus pruebas. Esto quiere decir que los logros deberían ser medidos a partir de que todos los niños sean apoyados de la misma manera.

 

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