Emplearon láseres para evitar que se capturen imágenes del rescate del cadáver de Julen Roselló

Última actualización: 19.11.19

 

Julen Roselló fue un niño que cayó en un pozo en enero y, pese las labores de rescate, no sobrevivió. No obstante, la persecución de los medios impactó al público, quienes vieron como se trataba de obtener la primicia al captar el momento en que el cadáver era retirado del pozo. Sin embargo, fueron frustrados por la Guardia Civil. 

 

El accidente de Julen Roselló

El día 13 de enero de 2019, la familia Roselló se encontraba compartiendo cuando, en un descuido, el menor de 2 años cayó por un pozo de prospección. Éste tenía una profundidad de aproximadamente 71 metros y el diámetro de su entrada era de apenas 25 centímetros. Había sido excavado en diciembre de 2018 por orden del propietario de una finca contigua a la propiedad de la familia. Desafortunadamente, debido al suceso el niño perdió la vida y su cadáver fue sacado del pozo el día 26 de enero después de una ardua y compleja tarea donde participaron mineros, geólogos, ingenieros, médicos, guardias, entre muchos otros más.

Según las declaraciones de Antonio Sánchez, el autor del pozo, éste había dejado el pozo con la tapa en su lugar, tal y como corresponde, razón por la que se llevó a cabo una minuciosa investigación judicial que reconstruyó los hechos con los progenitores del niño, así como también con el dueño de la finca para poder determinar cómo ocurrió el suceso.

 

 

El rescate y sus complicaciones

Una de las complejidades del caso se dio cuando el día 14 de enero, una cámara fue bajada hasta el final del pozo y el equipo de rescate se encuentró con un tapón de tierra que imposibilita un rescate vertical, dado que se supone que el niño se encontraba debajo.

Esto obligó al equipo a diseñar un plan para poder acceder a la cámara donde se encontraba Julen, por lo que se decidió cavar un pozo paralelo de 80 metros de profundidad y 50 metros de largo, con la finalidad de mantener la estabilidad del primero por la seguridad del niño.

Sin embargo, no todo fueron buenas noticias, dado que, al excavar, el equipo de rescate se topó con varios inconvenientes y no podían avanzar a la velocidad necesaria. Además de esto, también tuvieron que trabajar de manera cuidadosa debido al tipo de roca con la que se toparon.

Es necesario mencionar que se tomaron varias decisiones con respecto a cómo se procedería debido a los problemas mencionados, por ejemplo, el día 18 de enero, los mineros se encontraron con un macizo rocoso de pizarra a 18 metros de profundidad, por lo que tendrían que emplear maquinaria más pesada para seguir perforando el pozo lateral.

Después, al llegar a la profundidad acordada, se procedió a construir el túnel vertical que llevaría a los rescatistas a la cámara, pero un error de cálculo respecto al diámetro del túnel obligó a los mineros a reducir el diámetro, sumando así más tiempo de trabajo, además de tener que encamisar y reforzar los laterales, para evitar posibles derrumbamientos durante las labores de rescate.

Cuando ya se encontraban a pocos metros de la cámara donde se suponía que se encontraba el niño, los mineros se encontraron nuevamente con otra dificultad: una pared de cuarcita. Este tipo de roca es bastante dura por lo que se tuvieron que emplear cuatro microvoladuras para poder extraerla, lo que tomó varias horas de trabajo extra.

Todas las complicaciones sumadas retrasaron las labores de rescate hasta el día 26 de enero, 13 días después del accidente. Finalmente fué hasta la 1:25 AM que después de mucho esfuerzo se logró encontrar el cuerpo sin vida de Julen Rosello entre dos capas de tierra compactada.

Aún no se han dado detalles acerca de si el pequeño murió debido a la caída o posterior a ella dentro del pozo, lo que sí se pudo notar fue el dolor e impacto que mostraban sus familiares quienes, hasta el último momento, mantuvieron la esperanza de poder recuperar a Julen con vida.

 

Tratamiento mediático y la respuesta de la Guardia Civil Española

Uno de los aspectos más criticados respecto al caso de Julen Roselló fue la poca delicadeza con la que los medios manejaron la información obtenida, ya que muchos consideran que algunos detalles son innecesarios como, por ejemplo, tratar de obtener en video el momento en el cual el cadáver del niño es retirado del pozo.

Para evitar que los medios de comunicación pudieran lograr su objetivo, la misma Guardia Civil, haciendo uso de los que podrían ser los mejores punteros láseres del 2019 se encargaron de frustrar su tarea.

 

 

Básicamente, durante el momento en que se realizaba la operación, había oficiales designados a ubicar a los periodistas cerca de la escena y direccionar el puntero láser hacia el objetivo de las cámaras, de forma que no pudieran grabar nada.

Esto ha sido aplaudido por la mayoría de los espectadores, quienes consideran que reproducir en un noticiero, por ejemplo, ese momento en particular sería una completa falta de respeto para los familiares del pequeño. Otros también han alzado su voz y comentan que incluso la presencia del reportero en el lugar es irrespetuosa, ya sabiendo que el niño estaba sin vida.

 

Controversias del caso

Una de las complicaciones que se dieron durante el estudio del caso de Julen Roselló es que, según las declaraciones de los especialistas, la tapa de tierra que cubría la cámara donde se encontraba el cuerpo estaba demasiado compactada como para haber caído al momento del accidente.

Por otra parte, la distancia desde la tapa compactada hasta el fondo del pozo era de 39 metros, razón por la que algunos usuarios opinan que, probablemente, la tapa haya estado mal balanceada y el pequeño caminó sobre ella, por lo que quizá ésta cedió y cayó junto con él. Sin embargo, no hay informes oficiales al respecto.

 

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