¿En qué se parecen y en qué se diferencian un TPV y una caja registradora?

Última actualización: 13.11.19

 

Aunque muchos usuarios confunden ambos dispositivos, las diferencias entre un TPV y una caja registradora son considerables. Tanto como para cubrir con eficacia todas tus necesidades de expansión y control de tu negocio a la hora de gestionar tu efectivo, tus ventas e incluso tu almacen.

 

Hubo un tiempo en que a la hora de gestionar el efectivo en nuestro negocio no teníamos más opción que recurrir a una caja registradora, de entorno cerrado y con unas opciones no siempre amplias. Unas limitaciones con las que rompería la llegada del TPV, que nos ofrece un entorno abierto y cargado de funciones a la hora de gestionar efectivo pero también nuestra logística, nuestro almacén y otros muchos detalles de nuestro día a día. Para que tengas claras las diferencias y semejanzas (pocas) a la hora de buscar la mejor caja registradora o el mejor TPV, vamos a analizar los aspectos principales de estos dispositivos, para que te sea aún más fácil tomar tu decisión.

 

La base

Lo primero que marca la diferencia entre un TPV y una caja registradora es la base que utilizan para funcionar. Mientras que la caja registradora cuenta con un sistema cerrado y desarrollado íntegramente por el fabricante, el TPV utiliza un ordenador para funcionar. 

De hecho, un TPV no es más que un ordenador con un software instalado, que es el que nos permite disfrutar de todas las funciones correspondientes. Algo que tiene la ventaja adicional de que un TPV sirve para utilizarlo con todo tipo de aplicaciones, como un PC convencional, al tiempo que podemos modificar aquellos componentes que sean necesarios para darle más potencia, si se requiere.

 

 

Instalación

Uno de los pocos puntos que vemos a favor de la caja registradora tiene que ver con la instalación. El proceso de instalación de una registradora es, prácticamente, plug and play. Es decir, basta con enchufar la caja a la corriente, colocar los diferentes accesorios, cargarle papel a la impresora y empezar a trabajar con ella. Si lo necesitamos, solo tendremos que introducir los códigos de productos frecuentes o los códigos de barras, si el modelo soporta pistola lectora de códigos y poco más. 

Sin embargo, la puesta en marcha del TPV suele ser algo más compleja. En primer lugar, tenemos que montar un PC por completo, con su monitor, su teclado y su ratón. Después, es necesario encenderlo y dedicar el tiempo necesario a adaptar el TPV a nuestras preferencias. También tendremos que configurar las opciones de usuarios, de modos de pago, los datos de los tickets y otras muchas pequeñas cosas que nos llevan algo de tiempo. Y, aparte, también tendremos que crear productos y códigos para la base de datos con la que funciona este terminal. Una labor que lleva bastante tiempo y que conviene realizar con antelación a la fecha de inicio del uso del producto. De todos modos, tenemos el consuelo de que los diferentes sistemas de entrada del TPV hacen más fácil el proceso y que todo este tiempo invertido previamente nos dará una gestión más rápida y eficiente durante el uso del TPV.

 

La entrada de datos

Justo acabamos de comentar la entrada de datos como otro aspecto en el que hay diferencias. En el caso de la caja registradora, estas operaciones se realizan principalmente a través del teclado, cuyas limitaciones son conocidas. Sí es cierto que es posible usar como accesorio una pistola lectora de códigos, aunque solo en los modelos que lo soporten. Estas pistolas siempre están disponibles en los modelos de TPV, que cuentan con otras funciones adicionales a la hora de cargar los datos. Entre ellas, tenemos la pantalla táctil, que es uno de los puntos fuertes de estos equipos, así como el contar con un teclado y ratón convencionales para introducir los datos que necesites de forma sencilla.

 

Los accesorios básicos

Donde sí existen ciertas semejanzas entre ambos productos es en los accesorios disponibles para ellos. Entre estos complementos, tenemos la pistola de códigos de barras, que ya hemos mencionado antes. También útil, y obligatoria, es la impresora de tickets. Esta está incluida en buena parte de las cajas registradoras convencionales, siendo una opción en otros modelos, tal como pasa con los TPVs. De todos modos, sigue siendo una función habitual en ambos productos.

 

Accesorios avanzados

No obstante, donde el TPV se destaca es en los accesorios avanzados, que no hemos comentado aún. Entre estos accesorios, se encuentra el datáfono, que en los modelos tipo TPV se puede integrar directamente en la aplicación como un software más o bien usarse conectado al PC donde estemos trabajando. Algo que no es posible hacer, salvo en los modelos de mayor gama, en las cajas registradoras. 

Algo parecido pasa con las pantallas informativas. La pantalla incluida en las cajas registradoras convencionales, y no en todas, se queda pequeña respecto de las pantallas de gran tamaño que pueden usarse en los TPVs. Todo ello sin olvidar que un TPV es un PC, de modo que podemos conectarle lo que necesitemos: webcams, lectores de tarjetas de memoria para negocios de fotografía, escáneres de documentos… lo que sea necesario.

 

 

Información contable y de marketing

Hasta el más pequeño comercio debería de disponer de una información contable de calidad a la hora de trabajar. No solo por cuestión de gestión fiscal, sino también para ver márgenes, ventas, volúmenes y otros muchos datos a la hora de gestionar nuestro negocio. Sin embargo, este aspecto queda un poco en un segundo plano en las cajas registradoras, por las limitaciones propias del dispositivo.

Actualmente, casi cualquier TPV te ofrece una amplia gama de informes y funciones con las que obtener todos los datos que necesitas para controlar tu negocio, en lo que al aspecto financiero se refiere. Algo que también es extensible a la información de marketing, pudiendo incluso usar esos datos para darles un empujón a tus ventas mediante técnicas de micromarketing eficientemente dirigidas.

 

Mantenimiento

Es lógico que estos dos dispositivos también van a precisar de un mantenimiento periódico. Sin embargo, este es otro punto en el que el TPV le gana la batalla a la registradora. En caso de que una caja registradora se averíe, seguramente tengamos que llamar a un técnico, esperar a que venga y pagar una factura considerable por los servicios prestados. 

Sin embargo, en el caso de los TPV, es posible su reparación de forma remota mediante las opciones de asistencia que nos ofrezca su distribuidor. Incluso en caso de que sea un TPV en la nube, será el propio proveedor el que perciba el problema y se encargará de resolver el problema por ti. Todo ello a un coste casi nulo, pues el mantenimiento del TPV suele formar parte de las cuotas que pagamos al proveedor.

 

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