¿Es legal que un fabricante de impresoras nos obligue a usar su tinta?

Última actualización: 31.05.20

 

Que la tinta de impresora sea uno de los líquidos más caros del mundo es algo que todos sabemos. Dependiendo del tipo de tinta y del fabricante de la misma, el precio por litro de este “mágico” producto puede llegar a superar los 3.000 euros el litro. Un precio abusivo que ha provocado la aparición de todo tipo de alternativas a estos cartuchos, como los modelos compatibles, los reciclados o los kits de carga de tinta con los que rellenar nuestros cartuchos.

Sin embargo, el gran volumen de dinero que mueve la tinta de impresora está provocando que las empresas del sector se dediquen a volcar todos sus esfuerzos en ver la manera en la que mantener su monopolio dentro del suministro de tinta para sus modelos, empleando para ello los métodos que sean necesarios. Una cuestión que nos lleva a preguntarnos hasta qué punto son legales las medidas que las empresas están aplicando en este guerra, así como si son legales también las alternativas que otras empresas nos ofrecen.

 

Las empresas y sus trampas

Durante mucho tiempo ha corrido por la red el rumor de que las empresas fabricantes de impresoras incluían en sus equipos diversos elementos con los que se garantizaban que los cartuchos compatibles no funcionasen en sus impresoras. Elementos entre los que estaban los inyectores insertos en los cartuchos, o bien los chips específicos con los que los mismos se equipaban. Si la impresora no encontraba este chip en el cartucho, simplemente no imprimía y lanzaba un mensaje de error que, casualmente, no desaparecía hasta que se cambiaba dicho cartucho.

Pero el escándalo mayor llegó en el año 2016. En este año, tanto HP como Epson lanzaron sendas actualizaciones de seguridad para sus impresoras que, en realidad, para lo único que servían era para bloquear los cartuchos de otros fabricantes. Una práctica tan rastrera como ilegal que HP tuvo que retirar en apenas un par de meses por las críticas recibidas. En el caso de Epson esto se tradujo en una demanda que, a día de hoy, está todavía en proceso.

 

 

Lo que dice la ley

Si te preguntas si esta práctica es legal o no, podemos afirmar con rotundidad que no lo es. Una opinión en la que coincide Rubén Sánchez, portavoz de la asociación de consumidores FACUA. En palabras de Sánchez, “limitar el uso de una impresora a hacerlo con la tinta de su fabricante sería tan absurdo como obligar a un automóvil a circular con los neumáticos de la marca que su constructor decida”. Por tanto, todas las medidas que vayan encaminadas a impedir el legítimo derecho del consumidor a elegir el suministrador de tina que prefiera son ilegales y contrarias a las actuales leyes en defensa de la competencia, así como de los consumidores y usuarios.

En concreto, la legislación europea recoge expresamente entre sus directivas la prohibición de cualquier productor, importador o distribuidor de bienes pueda obligar legalmente al usuario a comprar consumibles, recambios y otros componentes de un fabricante exclusivo como condición para la venta del equipo. O sea, que obligar al usuario a comprar la tinta a la empresa fabricante de la impresora es una práctica ilegal y, como tal, debe prohibirse por parte de aquellas empresas que la estén desarrollando. Tal es la importancia de esta medida que la misma figura en las leyes locales de consumo de todos los estados miembros, tras su correspondiente transposición por parte de cada uno de ellos.

Sin embargo, con esta legislación en la mano, resulta sorprendente comprobar como acciones como las comentadas por Epson y HP no hayan tenido todavía respuesta en forma de sanciones por las autoridades europeas. No obstante, conociendo la dejadez de esta administración en lo que a velar por los consumidores europeos se refiere así como en lo que a poner coto a estas prácticas ilegales se le supone.

Algo que no solo afecta a este caso sino a otros, como la famosa garantía de tan solo un año que Apple estuvo dando en sus productos durante mucho tiempo, pese a que obligatoriamente dicha garantía debe ser de dos años. Como prueba, las primeras multas por aplicar obsolescencia programada en productos electrónicos llegaron en 2018, con unas micro multas de 10 y 5 millones de euros a Samsung y Apple, lanzadas en este caso por el gobierno italiano.

 

 

Las cápsulas Nespresso, otro caso similar

El caso de la tinta de impresora no ha sido el único en el que las empresas propietarias de la tecnología se han dedicado a hacerle la vida imposible a sus competidores compatibles. El caso de las cápsulas Nespresso y su exclusivo sistema de infusionado ha sido otro en el que también ha habido batalla.

Un caso en el que las malas artes de dudosa legalidad no tardaron en aparecer. Entre estas prácticas, se incluía un sistema en las máquinas lanzadas en el año 2013 que se encargaba de inutilizar las cápsulas que no fueran propias de la marca. Dichas cápsulas encajaban correctamente en la máquina pero, cuando el proceso finaliza, el resultado que se obtenía en el vaso distaba mucho de ser un café convencional. Por si esto fuera poco, algunos estudios realizados sobre diferentes cápsulas compatibles apuntaban a que los modelos de ciertos fabricantes podían llegar a averías las maquinas. Averías de las que la marca no se hacía responsable, de modo que la reparación corría por cuenta del usuario.

Por cierto, Nespresso no solo se dedicó a machacar físicamente las capsulas de sus rivales sino que también lo intentó en los tribunales. Para ello, hizo valer sus patentes para tratar de sacar del mercado al resto de fabricantes de cafés en cápsulas. Un proceso inútil, dado que los diferentes fallos calificaron dichas demandas de fallidas, por no ser copias de la tecnología original sino simples adaptaciones las mismas. La prueba la tenemos en que hoy día son más 20 marcas las que le disputan este mercado a la marca anunciada por Clooney.

 

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