¿Es legal usar una grabadora espía?

Última actualización: 23.08.19

 

La tecnología pone a nuestro alcance todo tipo de artículos que, hasta hace poco tiempo, no podíamos encontrar fácilmente en el mercado. Uno de ellos son las grabadoras de voz, cuyo uso en modo espía presenta ciertos problemas relativos a su legalidad.

 

Todos hemos visto la típica escena de película en la que alguien entra en un despacho y colocan micrófonos ocultos en la estancia para grabar las conversaciones que se producen. Algo habitual, que durante mucho tiempo solo ha estado al alcance de estos profesionales. En parte, porque la tecnología que han utilizado las grabadoras y los demás dispositivos empleados para estas labores siempre han sido caras. Y también, porque la necesidad de disponer de uno de estos productos no es elevada, así que solo se recurria a ellos cuando resulta imprescindible.

Sin embargo, la llegada de la tecnología digital ha supuesto un antes y un después en este contexto. Esta tecnología simplifica considerablemente los dispositivos, que ahora no precisan de cintas para grabar. También se ha reducido el tamaño de los productos, lo que hace más fácil colocarlos allí donde sea necesario grabar. Por tanto, los problemas de precio y disponibilidad de los dispositivos han desaparecido, siendo fácil encontrar la mejor grabadora de voz que más convenga a nuestros intereses.

Pero el avance técnico nos plantea una nueva duda. La misma está directamente relacionada con la legalidad. Es habitual que se digan muchas cosas sin sentido respecto de las grabaciones y su utilidad o legalidad, procedentes de personas que carecen de los conocimientos de esta cuestión. Así que vamos a tratar de ahorrar algo de luz sobre esta cuestión, sabiendo si es legal el uso de estas grabadoras.

 

 

Qué es una grabadora espía

Para empezar, vamos a saber que es una grabadora de voz espía. Por grabadora espía se entiende aquel dispositivo de grabación de voz que puede instalarse de forma independiente y oculta, por sus características y dimensiones. Esta grabadora ha sido diseñada para grabar audio de forma autónoma y sin necesidad de intervención humana, contando incluso con sistemas que reconocen la voz y que son capaces de empezar a grabar en el momento que empiezan a percibir sonidos.

La mayor ventaja que tenemos a la hora de buscar estos dispositivos es que la tecnología digital reduce el tamaño de los producto, lo que simplifica aún más la colocación y ocultación de la grabadora. Como prueba, hoy día existen grabadoras de voz espía que tienen el tamaño de un pendrive, de modo que pueden colocarse en cualquier parte y dar el pego de forma considerable. Son ideales para entornos de oficina o similares, puesto que es un lugar en el que no resulta extraño encontrar un pendrive.

No obstante, las grabadoras de voz espía han llegado a más objetos de uso cotidiano tales como bolígrafos, colgantes, llaveros y muchos otros, como cables de carga para móviles o powerbanks. Por tanto, la cantidad de sitios en las que podemos incluir una grabadora es cada vez mayor.

 

¿Es legal grabar conversaciones ajenas?

Llegados a este punto nos surge la pregunta de la legalidad. La primera respuesta que daríamos a la pregunta es la que nos dice el actual reglamento de protección de datos así como el tribunal Constitucional. Este último ente ha establecido de forma clara que grabar a una persona sin su consentimiento es un delito, dado que se está vulnerando el derecho a secreto de las comunicaciones de esa persona. De hecho, tales grabaciones no serían utilizables en un juicio en caso necesario.

No obstante, esta norma tiene una serie de excepciones que conviene conocer, puesto que son las que pueden servirnos para  darle legalidad a dichas grabaciones. Estas normas se recogen en la correspondiente legislación en materia de protección de datos y, por tanto, son de obligado cumplimiento.

La primera de ellas es el caso en el que los datos que forman parte de la conversación sean utilizados como partes de un contrato o precontrato laboral, administrativo o legal. En este caso, la grabación si sería legal como base del contrato y de las condiciones  establecidas en el mismo. Es lo que suele pasar cuando contratamos ciertos servicios por teléfono, aunque en este caso si es habitual que nos avisen previamente de que nos van a grabar. De todos modos, no sería necesario que lo hicieran cuando se llame para contratar productos. Y en la misma línea, nosotros podemos proceder a grabar dicha conversación con el mismo derecho, sin tener que pedir permiso a nuestro interlocutor.

 

 

Algo parecido a lo que hemos comentado pasa cuando las grabaciones se realicen para proteger los intereses vitales de alguna de las partes. Supongamos un caso de abusos o cualquier otro delito, en el que sea necesaria la grabación como parte del proceso para realizar la acusación de dicho delito. En este caso si estaría autorizada la grabación correspondiente, pero siempre que la misma se realice como parte de este proceso de recogida de pruebas. Y aún así, es cierto que son varios los casos en los que hemos visto como una grabación realizada de este modo al final acaba tumbada por los jueces.

Finalmente, también se autoriza el proceso de grabación de conversaciones cuando la misma sea necesaria para las funciones propias de la Administración Publica entre sus funciones. Así pues, es habitual que los juicios o las declaraciones se graben en video o en audio, de modo que este sería uno de los casos en los que no haría falta proceder a la información previa para la grabación de dicho contenido. Algo parecido ocurriría si se graba una  llamada para realizar gestiones, a la manera de lo comentado el en el primer supuesto.

 

La conclusión

Llegados a este punto ya nos queda claro el contexto en el que podemos grabar una conversación. Algo que queda limitado a los pocos casos que hemos comentado. Precisamente por eso, cada vez que una empresa nos diga que va a grabar una de nuestras conversaciones sin autorización estaríamos autorizados a negarnos. E igualmente a grabarlos en caso de que la gestión esté dentro de los usos que hemos comentado. Respecto del uso de grabadoras espia también hemos comentado los casos en los que estos se pueden usar, aunque es clave que sepamos que el mal uso de las mismas siempre será achacable al usuario, pudiendo suponer una grave sanción en materia de protección de datos y la posible nulidad legal respecto del uso de lo que esas conversaciones hayan registrado.

 

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