Estar sentados durante largos lapsos de tiempo disminuye el flujo sanguíneo de nuestro cerebro

Última actualización: 02.04.20

 

Seguramente has escuchado que pasar muchas horas sentado frente al escritorio podría causarte ciertas afecciones a nivel corporal. Claro está, si no mantenemos una postura adecuada a la larga empezaremos a padecer de dolores musculares y podría desencadenarse una seria desalineación de algunas vértebras de tu cuerpo.

Por otro lado, al estar sentados durante largos lapsos de tiempo corremos el riesgo de disminuir el flujo sanguíneo de nuestro cerebro, deteriorando muy probablemente nuestra salud mental en un futuro no lejano ¿Sorprendido?

No obstante, existen algunas medidas preventivas que podemos comenzar a implementar, siendo el caso de interrumpir nuestra actividad laboral cada media hora, levantarnos de nuestro asiento y caminar por al menos un par de minutos. Adoptar esta rutina es muy sencillo y podría ser la solución para no entorpecer este proceso interno que lleva el flujo sanguíneo de forma automática hacia nuestro cerebro y que es vital para mantener el desarrollo cognitivo de todo ser humano.

Es increíble pensar que por el simple hecho de estar sentados, podríamos generar un daño tan grande. Sin duda, este es un tema que resulta bastante inquietante, ya que es nuestro bienestar el que está en juego.

 

Importancia del flujo sanguíneo

Según los científicos, nuestra sangre posee una serie de nutrientes y oxígeno que viajan a través de ciertas arterias hasta llegar a las células cerebrales, siendo este un proceso de alimentación fundamental para el área neuronal. Este flujo sanguíneo es regulado por el cerebro, así como también los estrictos niveles de dióxido de carbono, lo que permite mantener un parámetro de velocidad establecido por el organismo para dicho flujo.

En ocasiones, se suscita algún tipo de interrupción o disminución en este proceso, repercutiendo en nuestra capacidad de retención al causar una pérdida de la memoria temporal. Igualmente, podría ser una de las causas de patologías de tipo neurodegenerativas como es el caso de la demencia.

 

 

Proceso de investigación

Las investigaciones realizadas con respecto a la disminución del flujo sanguíneo a nivel cerebral han sido variadas, así como también los resultados arrojados en cada una de las muestras de individuos.

Cada organismo posee ciertas características propias con respecto al sistema inmunológico, asimilación de nutrientes, entre otros tantos aspectos. Sin embargo, al estudiar a distintos grupos de personas que sólo tienen en común el hecho de trabajar diariamente sentados frente a su escritorio, los resultados fueron prácticamente similares con respecto a la disminución del  flujo sanguíneo.

A continuación, te presentamos un pequeño análisis en el que se registran fases de estudios realizados:

 

Primera fase

Inicialmente, las investigaciones se iniciaron tanto en animales como en personas. El propósito era analizar que la detención del flujo sanguíneo, al no completar su recorrido hasta el cerebro, ocasionaba en lo sucesivo algún tipo de deterioro a nivel neuronal, con consecuencias de menor o mayor impacto en cada objeto de estudio.

 

Segunda fase

La investigación fue tomando otro camino y se enfocó en una muestra humana, en la que se evidenció que la disminución del flujo sanguíneo en las diferentes partes del cuerpo surgía a partir de un estado de inactividad del individuo.

El estudio se concentró en analizar las piernas de las personas que pasan horas sentadas, ya que la falta de movimiento, sumada a la mala postura que habitualmente tenemos, acarrea como consecuencia la mala circulación de la sangre en dicha área. En este sentido, podrías empezar a experimentar algunos síntomas como los pies hinchados, venas ligeramente marcadas en la piel, entre otros.

 

 

Tercera fase

Esta tercera fase de la investigación fue mucho más extensa y compleja, ya que se llevó a cabo con la necesidad de averiguar si esta disminución del flujo sanguíneo se limitaba simplemente a algunas áreas del cuerpo. Y es que existía la latente posibilidad de que el estar sentado durante lapsos largos de tiempo pudiera llegar a alterar el proceso efectuado por las principales arterias, encargadas de conducir sangre hasta la región cerebral.

Así que el estudio da inicio con una muestra de 15 oficinistas, que suelen estar sentados durante un promedio de ocho horas o más diariamente, en el cumplimiento de su rutina laboral.

Dichos hombres y mujeres asistieron al laboratorio en donde se llevaron a cabo las pruebas durante tres oportunidades. La medición del flujo sanguíneo se efectuó con ayuda de un sistema de sensores con tecnología de ultrasonido dispuestos en unas diademas.

De esta manera, se podía llevar un registro de la actividad de la arteria media cerebral, una de las principales vías encargadas de transmitir sangre directamente al cerebro. Otra medición realizada por los investigadores fue la de los niveles de dióxido de carbono que cada individuo poseía.

Después, cada uno de ellos fue situado en su respectiva silla de escritorio, en donde por un lapso de cuatro horas estuvieron sentados realizando trabajo de oficina frente al ordenador.

En una siguiente visita, se repitió el proceso anteriormente mencionado, pero con una variante. En esta oportunidad, se incorporaron 15 caminadoras en el salón, con el propósito de que cada 30 minutos los individuos debían levantarse de su silla, subir a la caminadora y ponerla a andar a cualquier velocidad durante dos minutos. Así que repitieron este proceso un total de ocho veces durante las cuatro horas.

En la última prueba, continuaron haciendo uso de las caminadoras, pero los intervalos de tiempo cambiaron. Para esta sesión, debieron levantarse cada dos horas y andar en la máquina por ocho minutos.

 

Resultados

Como dijimos anteriormente, esta tercera fase de investigación fue un poco más extensa, ya que estudió a los individuos realizando mediciones en tres sesiones diferentes. Los resultados fueron bastante reveladores:

 

Día uno

Se encontró que el flujo de sangre direccionada al cerebro disminuyó considerablemente, al estar las personas sentadas por cuatro horas consecutivas.

 

Día dos

Se notó un incremento sustancial en el flujo sanguíneo tras los individuos levantarse de las sillas durante intervalos de dos minutos, manteniéndose elevado por más tiempo al sentarse nuevamente.

 

Día tres

A pesar de que el flujo de la sangre se elevó durante los ocho minutos que estuvieron arriba de la caminadora, al sentarse de nuevo el flujo cayó rápidamente.

 

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