La agenda escolar como herramienta de aprendizaje

Última actualización: 23.08.19

 

Durante muchos años, las agendas escolares han sido un elemento optativo que, generalmente, utilizaban pocos alumnos y principalmente en los cursos superiores. Sin embargo, las múltiples funciones pedagógicas que pueden ejecutarse con este simple instrumento han hecho que las mismas sean ya un clásico en las mochilas de cualquier niño en edad escolar. Y es que estas agendas no solo ayudan a los pequeños a organizar mejor sus tareas y a saber cuándo tienen los exámenes, sino que también tienen otras muchas funciones, que pasamos a ver a continuación.

 

Práctica de la escritura

Aunque sea una obviedad, una utilidad muy importante que tienen las agendas escolares es la práctica de la escritura. Algo que, la verdad, no viene mal a ninguna edad y que resulta muy útil en los primeros cursos, en los que es necesario contar con un extra para que los pequeños escriban algo más y mejoren tanto su letra como su ortografía. Además, al no ser un dictado al uso como los que suelen hacerse en las clases de lengua, los alumnos pueden estar algo más tranquilos a la hora de escribir de lo que estarían en condiciones normales.

 

Gestión del tiempo

Aunque es una obviedad, lo cierto es que la agenda también es clave para que los niños empiecen a organizar su tiempo de forma eficiente. Y no solo en lo que a apuntar horarios, exámenes o trabajos se refiere, sino también utilizando los elementos adicionales que muchas agendas suelen incluir.

Y es que, además del horario de clase, no son pocas las agendas escolares que incluyen un horario adicional, en el que el alumno puede anotar sus actividades extraescolares u organizar su tiempo de estudio de una manera más o menos reglada. Algo que simplifica el proceso de toma de decisiones y, por tanto, ayuda a un mejor aprovechamiento del tiempo dedicado al estudio o a otras actividades similares.

 

 

Manejo de la información

La agenda escolar también es un buen aliado a la hora de aprender, por ejemplo, qué información es importante anotar a la hora de apuntar citas en la misma. Una labor que también debe fomentarse desde las edades más tempranas, aunque obviamente teniendo en cuenta las limitaciones que los más pequeños pueden tener a la hora de discernir qué es realmente importante a la hora de apuntar un examen o un trabajo.

No obstante, en todos estos niveles es fácil plantearle al alumno qué es lo que realmente importa según lo que esté anotando. Así, si hablamos de una cita para un examen, deberá tener en cuenta no solo el día y la asignatura, sino también las materias o temas que entran en el mismo. Si debe hacer un trabajo sobre un cierto tema, puede incluir referencias de su libro de texto o alguna anotación más que haga más sencillo el trabajo. Y si acude a alguna excursión o similar, la agenda no solo sirve para anotar el evento o pedir la autorización de los padres, sino que también puede servir, por ejemplo, para anotar lo que debe llevarse a la misma.

En este apartado, sí es cierto que la implicación del profesorado es de las más importantes, pues es precisamente el docente el que debe tratar de ser lo más claro respecto de lo que verdaderamente importa y deberían incluir en la agenda. Por tanto, especificar al detalle los aspectos de interés de la actividad a realizar será de gran ayuda para que los pequeños estudiantes puedan saber qué es lo que deben anotar en sus agendas.

 

Comunicación padres – profesores

El último aspecto importante de cualquier agenda escolar es la sección dedicada a que los padres mantengan el contacto con el profesorado y viceversa. De hecho, una agenda en la que no haya una sección específica y dedicada a este fin hoy día está incompleta. Esta sección incluye una serie de apartados en los que tanto padres como profesores pueden comunicarse de forma directa respecto de aquellas cuestiones que consideren importantes para el aprendizaje y evolución de los pequeños.

 

 

Unas secciones que cuentan además con un espacio para la firma tanto de los padres como del profesor, dependiendo de quién envíe la comunicación a quién, lo que sirve de acuse de recibo para que sepamos que la información siempre ha llegado a su destino. Algo que también “obliga” a que los padres se ocupen de revisar la agenda de sus hijos con una cierta frecuencia, lo que, tal como veremos a continuación, es otra de las claves para que esta ayuda escolar funcione correctamente.

 

La necesaria revisión de la agenda

Para que los usuarios obtengan el máximo partido de todas las ventajas y aspectos de aprendizaje que hemos comentado, resulta también necesario mantener un cierto control sobre el uso de la agenda. Y es que son varias las pruebas que demuestran que los niños no siempre tienen las competencias necesarias para manejarse con una agenda o, directamente, no le prestan la atención suficiente a la hora de anotar sus tareas y los demás elementos que deben escribir en la misma.

Y es que basta comparar las agendas de varios alumnos para comprobar como no siempre anotan sus citas de forma correcta. En algunos casos, se olvidan la asignatura, en otros el tema del examen o del trabajo y otros directamente no apuntan nada. Todo ello sin olvidar a los que ni siquiera se han llevado la agenda ese día a clase porque se la han dejado en casa.

En todos estos casos, resulta necesario el control por parte del profesorado, de modo que verifiquen que los alumnos están anotando correctamente sus tareas y están utilizando su agenda de la forma adecuada. Una labor en la que también conviene que colaboren los padres, dentro de ese proceso de revisión de agendas que deberían llevar a cabo cada cierto tiempo. Planteado desde un punto de vista constructivo, esta labor paterna puede ayudar a reforzar un uso correcto de la agenda y, por tanto, aprovechar mejor los beneficios de la misma.

 

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