Los “riesgos” de las nuevas agendas

Última actualización: 22.08.19

 

Durante la vuelta al colegio del pasado año 2018 saltó a los medios la petición de retirada de una agenda que una gran superficie había colocado en la zona infantil. Una agenda con una serie de lemas e ilustraciones presentes en sus páginas que no eran precisamente lo más adecuado para los pequeños de la casa.

Y es que la evolución de esas agendas, con nuevas líneas de producto más modernas, han hecho que algunos de estos modelos hayan dejado de ser adecuados para escolares y pasen a ser productos para adultos. Algo que, por otra parte, tampoco es algo nuevo, pero que sí se ha venido intensificando por los planteamientos de los fabricantes de agendas, así como por algunas cuestiones más, que veremos a continuación.

 

Nuevas agendas, nuevos problemas

Cuando hablamos de nuevas agendas, nos referimos a los productos más modernos, que cambian los diseños aburridos de siempre por otros más entretenidos. Para ello, cambian la impresión, en la que el color tiene un papel protagonista. Pero también cambia el contenido, de modo que cada pocas páginas encontraremos lemas, frases e incluso ilustraciones, pensadas para sacarnos una sonrisa.

Entre las agendas que siguen este nuevo planteamiento, podemos encontrar las de editoriales como Puterful, que precisamente fue la “protagonista” de la noticia con la que abríamos este artículo. Una agenda que incluía frases como “en abril, polvos mil” o “ya ha llegado el otoño, que rima bastante con no me toquéis el coño”. Frases literales extraídas de esas agendas que, desde luego, no son lo más adecuado para el público infantil.

Sin embargo, no es la única editorial que tiene agendas cuyo contenido no es de lo más adecuado para menores. Otro ejemplo lo encontramos en algún modelo de La Vecina Rubia, que también cuenta con algún comentario de sus usuarios relativo a la existencia de mensajes no adecuados para los más pequeños de la casa.

 

 

Unos contenidos y comentarios que también comparte con alguna otra agenda de las últimas novedades que han llegado al mercado en estos últimos años, cuyos contenidos ocasionalmente tampoco encajan demasiado en lo que sería una agenda escolar para niños.

El problema adicional es que muchas de estas series y personajes se presentan en agendas con un diseño cargado de dibujos que puede inducir a error. Y es que de una agenda juvenil a una para adultos, a veces, no existe una diferencia tan notable como para que quien busca una agenda escolar para un niño de primaria se dé cuenta. Y si a esto le sumamos que muchas veces los padres tampoco tienen los conocimientos necesarios como para ver si un producto es para niños o para adultos, vemos cómo se van sumando elementos para que aparezcan problemas.

 

El problema: no hay separación

El principal problema que surge a la hora de buscar una de estas agendas tiene también bastante que ver con los hechos que abren la noticia. Y es que en muchos lineales de grandes superficies podemos encontrar estas agendas para adultos mezcladas con agendas convencionales, de modo que a menos que nos dediquemos a echarle un vistazo al interior, va a ser difícil. Una labor en la que los padres deberían volcar parte de su interés, siempre que apuesten por una agenda que pueda salirse un poco de lo convencional.

Este problema es aún más complicado cuando compramos una agenda por internet, a través de cualquier página web. Y es que si ya de por sí es difícil revisar la agenda cuando la tenemos entre las manos, si tenemos que hacerlo online esto resulta imposible. Algo que se demuestra en algunos comentarios que, precisamente, indican que este o aquel producto no es adecuado para los más pequeños de la casa.

El inconveniente de esta falta de información es que, en caso de que la agenda ya haya sido utilizada, no es posible devolverla. Y aún si no ha sido utilizada, también es algo molesto tener que ir cambiando cosas, gestionando devoluciones o volviendo a la tienda, por las molestias que ello supone.

 

 

La solución: revisar bien el producto antes de comprarlo

Así pues, ¿cuál sería la solución? Lo cierto es que con un poco de clasificación por parte de las tiendas en lo que al producto se refiere, esto resultaría más sencillo. Pero dado que esto ni siquiera se hace en los libros, con el actual auge de la literatura erótica que estamos viendo resulta aún más difícil que se haga con las agendas. Así que el remedio que nos queda es revisar el producto antes de tomar la decisión de compra, siempre que sea para un menor, claro.

Por otra parte, también es importante saber que ciertas editoriales, como las que hemos mencionado, pueden incluir este tipo de contenido, así que no tenemos más que verificar que efectivamente estamos comprando una agenda infantil y no una para adultos. En el caso de Mr. Puterful, por ejemplo, la empresa salió al paso de la denuncia pública realizada en su momento indicando que sus agendas no son agendas infantiles. Una información que, sin embargo, no figura ni en su propia página ni tampoco allí donde vende sus productos. Así que también convendría que los fabricantes colaborasen en este aspecto.

Para cerrar este artículo, un recordatorio para los padres. Al igual que no todas las series de animación o de dibujos animados son adecuadas para los más pequeños, tampoco todas las agendas escolares son adecuadas para los niños. Y es que el hecho de que una agenda se califique como escolar solo se refiere a que la misma cubre ese año escolar, esto es, desde septiembre de un año hasta julio o septiembre del siguiente. Nada más que eso.

 

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