¿Merece la pena comprar un ordenador portátil gaming para un uso profesional?

Última actualización: 18.09.20

 

Si le echamos un vistazo al mercado actual de ordenadores portátiles descubriremos una nueva tendencia que, hoy día, se está poniendo cada vez más de moda: los ordenadores portátiles gaming. Unos productos enfocados al ocio pero con unas características que pueden hacerlos muy interesantes para todo tipo de profesionales y, especialmente, para aquellos con trabajos relacionados con el mundo multimedia o altísimas demandas de procesamiento. Conozcamos algo más de estos productos y también de lo que pueden hacer para aligerar nuestra jornada laboral y mejorar nuestra productividad.

 

Qué es un ordenador portátil gaming

La línea gaming es una de las últimas novedades en llegar al mercado informático. Una línea basada en equipos de altísima potencia de procesamiento y una amplia gama de complementos, especialmente en el aspecto gráfico y multimedia. Un conjunto completo pensado para que los jugadores puedan exprimir al máximo sus juegos favoritos y mejorar sus resultados en un contexto de alta demanda gráfica, de procesamiento y almacenamiento. Por tanto, es necesario que el rendimiento del equipo sea lo más potente posible para exprimir al máximo la experiencia de juego.

Un contexto que es útil para los más jugones pero también para todo tipo de profesionales. Y es que esta potencia de procesamiento que estamos comentando también resulta atractiva para usuarios que necesiten de una alto rendimiento  de su portátil en su día a día. Hablamos de profesionales como diseñadores, editores de vídeo, arquitectos, programadores o ingenieros, cuyos trabajos precisan de una respuesta rápida y de la capacidad de mover a alta velocidad tanto gráficos como todo tipo de archivos pesados. Algo en lo que estos ordenadores aportan muchas potencialidades.

 

Capacidad de procesamiento

Empezando por el procesamiento, generalmente los mejores ordenadores portátiles gaming cuentan con procesadores de las gamas Intel i5 o Intel i7, reconocidos por ser de los más potentes en lo que a procesamiento se refiere. De hecho, algunos fabricantes de portátiles gaming, como MSI, ya han dado el salto a los nuevos procesadores Intel i9, para lograr el máximo rendimiento posible. Una potencia de procesamiento de alto nivel que todo tipo de profesionales pueden disfrutar también en su jornada diaria.

 

 

Esta potencia se combina con una alta cantidad de memoria RAM, generalmente de 8 o 16 GB como, así como un amplio espacio de almacenamiento en disco duro. En este apartado es habitual encontrar modelos con almacenamiento dual, de modo que la portátil cuenta con un disco duro convencional y un disco duro SSD.

El disco convencional sirve para almacenamiento de datos mientras que el SSD, mucho más rápido, sirve para guardar aplicaciones y acelerar el rendimiento de todo el sistema. Algo que acelera la apertura de aplicaciones, la respuesta de las mismas y otras operaciones como las de mejora fotográfica o el renderizado de video, por citar algunas tareas.

 

Potencia gráfica

Otro de los puntos fuertes de estos equipos es su potencia gráfica. Cuando se trata de jugar a Fornite, CSGO o cualquier otro juego con una alta calidad gráfica no sirve cualquier tarjeta gráfica. Por eso, estos equipos gaming cuentan con tarjetas de alta capacidad y potencia, que raramente bajan de los 4 GB de memoria RAM y que han sido diseñadas para este tipo de usos.

Unas tarjetas que también se acompañan de pantallas de buen tamaño, desde las 14 o 15 pulgadas hasta las 17 pulgadas de los modelos más grandes, con resoluciones en pantalla de tipo Full HD como mínimo. No obstante, si buscas un portátil gaming con pantalla 4K también puedes encontrarlo, de modo que veas cada imagen y cada plano con la máxima calidad y resolución. Ideal por tanto para jugar, pero también para aquellos profesionales que necesiten tener la mejor visión de lo que están haciendo en cada momento.

 

Teclado

Otro punto fuerte de estos equipos se encuentra en su teclado. No hablamos del teclado convencional de mala calidad que encontramos en otros productos, sino que hablamos de teclados mecánicos, con sensaciones más agradables y un nivel de respuesta mejorado. Algo ideal para quienes tengan mucho que escribir. Además, es frecuente que estos teclados estén retroiluminados, de modo que sea más sencillo ver lo que estamos haciendo en cada momento.

Algo parecido ocurre con la zona del ratón o trackpad, en la que dispondremos de una mejor resolución y respuesta que la habitual en los ordenadores portátiles convencionales. Muchos modelos incluyen además un sistema de gestos, que mediante ciertas combinaciones hacen más fácil las selecciones múltiples, por citar un ejemplo.

 

 

Conectividad y rendimiento

Para que toda esta potencia no quede aislada, el ordenador portátil gaming suele contar con una amplia gama de puertos y opciones de conexión.  Entre ellas no faltan los puertos USB 3.0, la salida de imagen por HDMi o DisplayPort, con la que conectar monitores o proyectores, así como el lector de tarjetas SD, muy apreciado por los profesionales de la imagen. En el lado inalámbrico, el WiFi y el Bluetooth son dos elementos clásicos que nunca faltan en ningún portátil gaming.

Tampoco falta un adecuado cuidado del rendimiento, mediante un sistema de batería y refrigeración mejorados. La capacidad de la batería quizá no sea tan elevada como en los equipos más pequeños o menos potentes, pero obviamente mover toda esta potencia requiere de una alta cantidad de energía.

De todos modos, según se utilice, no es raro obtener una autonomía de unas 3 o 4 horas a máximo rendimiento. Algo a lo que ayuda un diseño interior y unos elementos de refrigeración pensados para mantener ese procesamiento a un alto nivel sin que los componentes internos del dispositivo sufran los efectos y el deterioro causado por el calor.

 

Capacidad de ampliación

Por último, no podemos olvidar de otra de las ventajas que tienen estos equipos: su capacidad de ampliación. Un ordenador gaming no suele ser un diseño cerrado en el que no tenemos posibilidades de cambiar componentes y de añadir otros nuevos, sino que es un producto abierto, con puertos y espacios disponibles para ir mejorando los elementos que consideremos necesarios.

De hecho, algunos de estos equipos incluyen sistemas de cambio fácil para el disco duro o de un acceso mejorado al interior, así que incrementar su memoria RAM o modificar cualquier otro componente es realmente fácil. Algo que ayuda a mantener el equipo al día según lo que profesionalmente demandemos, así como a reemplazar un elemento dañado con comodidad.

 

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