¿Por qué deberías pasarte a un disco duro SSD?

Última actualización: 05.07.20

 

Una de las grandes preguntas que muchos usuarios de ordenadores actuales se hacen tiene que ver con el disco duro que va instalado en su interior. Este disco duro tiene la capacidad de almacenar grandes cantidades de datos, moviendo las mismas hacia las diferentes aplicaciones que así lo demanden. Sin embargo, los discos duros tradicionales o de plato se han quedado cortos en lo que a rendimiento se refiere.

Frente a estos dispositivos, los discos duros SSD tienen la ventaja de ser hasta cuatro veces más rápidos, ofreciendo así el flujo de datos de alta demanda que los PCs y portátiles actuales exigen. Una ventaja a la que se suman otras como una prolongada vida útil de estos dispositivos, por carecer de elementos mecánicos, o bien un menor consumo de energía y un ruido reducido frente a los dispositivos convencionales, derivado de ese sistema electrónico de funcionamiento.

Así pues, si tú también te estas planteando dar el salto a uno de estos discos duros SSD vamos a darte algunas razones para que te sea más fácil tomar una decisión.

 

Velocidad

La joya de la corona de un disco duro SSD es su velocidad. Una capacidad de transferencia de datos que puede llegar a multiplicar por cuatro o por cinco las velocidades de los discos duros convencionales. Algo que ayuda a que los equipos con procesadores más modernos optimicen su rendimiento, mejoren el acceso a todo tipo de datos e incluso se reduzcan los tiempos de latencia de dicha respuesta. Algo fundamental a la hora de realizar tareas altamente exigentes, como el procesamiento de grandes cantidades de archivos o bien el juego a altos niveles de exigencia, en los que esa latencia siempre es un problema.

Así pues, en este contexto, el disco duro SSD es el complemento perfecto a un equipo de alta demanda. Un extra de velocidad que lo mismo nos sirve para darle un extra de potencia a un equipo de alto nivel que para traer a nuestros tiempos un equipo viejo.

 

 

Fiabilidad

Los discos duros SSD son rápidos, pero también son fiables. Algo fundamental a la hora de impedir la pérdida de datos y almacenamiento durante el proceso. De hecho, estos discos duros emplean una tecnología NAND, similar a la de las tarjetas SD o los dispositivos de almacenamiento USB, así que la seguridad de nuestros datos en su interior es casi plena.

Además, estos discos duros tienen el extra de fiabilidad que nos da la ausencia de piezas mecánicas en su diseño. Por tanto, en estos discos duros no hay elementos que puedan romperse por el giro o por fatiga del material, sino que a lo sumo se puede producir el fallo en alguno de los sectores del disco. Algo que ya ha sido previsto por los profesionales que los desarrollan, disponiendo en el propio disco de una serie de sectores de repuesto que, en caso necesario, se van activando para reemplazar a los que fallan. Este sistema se controla por el disco y es totalmente transparente, de modo que el usuario puede saber cuánto tiempo de vida le queda al disco y cuando debemos cambiarlo.

 

Consumo y ruido

Un disco duro mecánico es ruidoso y suele consumir bastante energía. Un disco duro SSD no tiene estos problemas, puesto que al eliminar las partes mecánicas evitamos los dos inconvenientes principales de los discos duros de siempre. Así que si te molesta el escándalo que monta el disco duro tradicional de tu PC o quieres darle un extra de capacidad a la batería de tu portátil, no tienes más que añadir uno de estos discos duros y olvidarte de ambos problemas.

 

 

Precio

Otra ventaja de los discos duros actuales es su precio. Un precio que no para de bajar, ante una creciente oferta por parte de los fabricantes, así como las diferentes mejoras tecnológicas que se están produciendo en el mercado. Como referencia, el coste de estos discos prácticamente se ha reducido a la mitad en este último año, de modo que hoy día es posible encontrar discos duros de 120 GB, adecuados para usuarios básicos y con poca necesidad de espacio, por apenas unos 20 o 30 euros. Y no hablamos de fabricantes desconocidos, sino de algunos de los más destacados. Puedes revisar algunas opciones de compra aquí.

En este punto conviene recordar que no todos los datos que tenemos en nuestro PC tienen que ir obligatoriamente a nuestro disco duro SSD, sino que este solo tiene que almacenar aquellos que usemos de forma frecuente, como ocurre con los del sistema operativo o las aplicaciones que tengamos instaladas. Algo que permite ajustar el espacio total de este disco duro SSD, añadiendo a la fórmula un disco convencional donde almacenar el resto de nuestros datos.

 

Cuándo no es necesario dar el salto

Hasta ahora, te hemos dado unas cuantas razones por las que dar el salto a uno de estos discos duros SSD. Pero lo cierto es que también hay algunas, poca más bien, por las que quedarnos como estamos. Y es algo que tiene que ver principalmente con el uso que le demos al equipo.

Un disco duro SSD está pensado para usuarios que mueven grandes cantidades de datos a la vez, tales como gamers, desarrolladores gráficos, editores de vídeo o bien usuarios que navegan a alta velocidad y descargan grandes archivos o quieren una respuesta casi instantánea. Todos estos usuarios se benefician de lo que ofrece uno de estos discos SSD. Sin embargo, si no te encuentras entre estos perfiles y estás satisfecho con la velocidad de tu equipo no necesitas uno de estos discos duros. No obstante, dado el bajo precio del almacenamiento SSD actual, si quieres hacer la prueba es algo que no te va a costar mucho dinero, la verdad.

El otro motivo principal es que no puedas hacerlo. Aunque los discos duros SSD actuales tienen una amplia compatibilidad con todo tipo de sistemas, también es cierto que en los equipos más antiguos es posible que existan problemas de compatibilidad o rendimiento. Es algo extraño, pero si tu PC tiene ya una edad, no está de más comprobar esa compatibilidad antes de comprar tu disco duro SSD.

 

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