¿Televisor o monitor? ¿Qué opción nos conviene más?

Última actualización: 02.04.20

 

Tanto los televisores LED como los modernos monitores de este tipo comparten una buena cantidad de elementos. Ambos suelen usar los mismos paneles a la hora de reproducir imágenes, comparten una gran cantidad de elementos en lo que a tecnología y muestreo de imagen se refiere y, en algunos casos, incluso contamos con modelos que comparten también las medidas.

Esta gran cantidad de semejanzas nos llevan a pensar si realmente nos merece la pena comprar un monitor o un televisor, dependiendo del uso que vayamos a darle. Un aspecto en el que el precio si difiere, siendo bastante más barato comprar un televisor que un monitor considerando una misma diagonal. Así que es razonable pensar que nos conviene más en cada momento y es lo que vamos a evaluar en este artículo.

En general, el mercado nos dice que la gente que usa un ordenador recurre a un monitor de ordenador (consulta algunos modelos en este enlace), mientras que quienes simplemente quieren ver la tele apuestan por un televisor. Una cuestión lógica por todo lo que hemos comentado actualmente y más aún por los precios que tienen estos productos en el mercado, como ya hemos visto.

Como referencia, hoy día es sencillo encontrar televisores con resolución Full HD y un tamaño de unas 32 pulgadas por precios que rondan los 150 euros. Estos televisores son muy adecuados para este tipo de usos informáticos, dado que los paneles IPS que suelen incluir, también los VA, dan un adecuado al PC a la hora de reproducir todo tipo de contenidos en dicha pantalla. En caso de que recurramos a un monitor de ordenador de esta misma medida, el precio se incrementa a más de 200 euros, dependiendo de los fabricantes. Así que la diferencia de precio puede llegar a cerca de un 30% si apostamos por un televisor y no por un monitor.

Si te estás preguntando por el rendimiento del televisor respecto del monitor, en general el mismo suele ser muy parecido. Por el lado de los paneles, por ejemplo, es altamente probable que el monitor y el televisor de un mismo fabricante y una misma medida vengan teniendo prácticamente las mismas características, si es que no son directamente los mismos paneles. No obstante, si es necesario verificar que el televisor que estemos valorando comprar sea capaz de reproducir adecuadamente la imagen, de modo que un televisor HD Ready no serviría para obtener imágenes en formato Full HD.

 

 

Qué pasa con el formato 4K

Si el formato Full HD se nos queda corto y queremos dar el salto al mundo del 4K, entonces sí tenemos que ir preparando la cartera y un buen espacio en nuestra mesa. El motivo principal es que la actual oferta de televisores 4K no baja de las 40 pulgadas de diagonal de pantalla. Dicho de otro modo, convertir un televisor en un monitor para trabajar en 4K se traduce en un salto considerable también en lo que al tamaño de la pantalla se refiere.

Sin embargo, esto que puede parecer un problema puede convertirse en una ventaja, principalmente por el precio. Un televisor 4K de unas 40 o 43 pulgadas actualmente ronda un precio de unos 500 euros aproximadamente. El precio de un monitor 4K de esta misma medida se dispara hasta los 800, como poco. Así que hablamos de un ahorro de casi la mitad del precio del monitor si finalmente optamos por un televisor. De hecho, el precio de los monitores de 32 pulgadas están en torno a los 400 euros, así que por un poquito más podemos ganar una buena cantidad de pantalla.

Obviamente, todos estos planteamientos son válidos siempre que tengamos la necesidad, o el deseo, de tener un monitor gigante en casa. Si no tienes espacio ni deseo de un monitor tan grande quizá te convenga quedarte con un monitor 4K de 27 pulgadas o una medida similar, más ajustado y con precio razonable. Pero si quieres tener un monitor grande o jugar con la dualidad de televisor y monitor, lo cierto es que la opción del televisor es la más conveniente.

 

Los inconvenientes

Hasta ahora hemos visto algunos casos en los que recurrir a un televisor y no a un monitor puede ser interesante. Pero no todo es tan bonito como parece, dado que hay ciertos casos e inconvenientes que penalizan al televisor y que debes conocer antes de tomar una decisión al respecto.

Uno de estos aspectos tiene que ver con la resolución que puede desarrollar el mismo. En principio, no deberíamos tener problemas para alcanzar la resolución 4K o Full HD siempre que optemos por un televisor que incluya esta tecnología, pero nunca está de más echarle un vistazo al asunto, por si acaso.

 

 

Otro aspecto problemático es la tasa de refresco. Esta tasa mide el tiempo que el monitor, o el televisor, tarda en responder a las órdenes que recibe de la tarjeta gráfica, dando más fluidez al movimiento. En los monitores podemos encontrar modelos capaces de reducir esta tasa a apenas 1 milisegundo, lo que es ideal para jugar. Sin embargo, en el caso de los televisores no es frecuente encontrar tasas tan elevadas, así que esto puede ser un problema.

Tampoco conviene olvidarnos de la conectividad, dado que esto también puede ser un problema a la hora de optar por un televisor. Estos productos tienen una conectividad menor a la que tiene un monitor convencional, de modo que no suele ser habitual encontrar, por ejemplo, los puertos DisplayPort que hoy día incluyen muchos monitores y tarjetas gráficas. Lo mismo suele pasar con los puertos HDMI, que para lograr un rendimiento óptimo deberían ser de tipo HDMI 2.0 o superior. Algo que tampoco suele ser frecuente en los modelos actuales aunque es probable que esta carencia se resuelva con el paso del tiempo.

Por último, pensemos en los pies y bases de un televisor. Los mismos están adaptados a un montaje de sobremesa más elevado y aparatoso que el de un monitor, sin poder realizar regulación alguna en altura o en inclinación, como ocurre con un monitor. De todos modos, este último problema puede solventarse con un soporte de pared ajustable, siempre que tengas una pared cerca, claro.

 

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