Tu escritorio está mucho más sucio de lo que ves… aunque puedes evitarlo

Última actualización: 23.07.19

 

Al igual que no sorprende cuando vemos la lista de los productos más contaminados de nuestro hogar encontrar en ella objetos teóricamente limpios, tampoco te sorprenderá saber que nuestras oficinas y nuestros despachos también albergan elementos especialmente sucios o tóxicos. Lo peor de todo es que muchos de ellos se encuentran en nuestro escritorio, lo que convierte a los espacios en los que trabajamos a diario en fuente de bacterias, gérmenes y demás elementos nocivos para nuestra salud.

 

Lo que aloja el escritorio

Como muestra, tenemos un estudio de la universidad de Arizona en el que se había valorado la presencia de bacterias patógenas que vivían en la superficie de un escritorio. Los resultados resultaban preocupantes, puesto que esta zona de trabajo podía alojar en torno a 400 bacterias más que un inodoro e incluso 100 bacterias más de las que podríamos encontrar en una mesa de cocina, donde los riesgos de suciedad y contaminación cruzadas son especialmente considerables.

Esta investigación va en línea con la que realizó posteriormente la universidad de San Diego, en el año 2012. Una investigación que vino a detectar la presencia de más de 500 tipos de bacterias diferentes en los espacios destinados a oficinas. Así que queda claro que lo que había descubierto la Universidad de Arizona no era algo exagerado ni tampoco excesivo respecto de la amplia cantidad de gérmenes y patógenos existentes en esta zona de trabajo.

 

Los motivos

Las explicaciones para esta amplia presencia de contaminantes es fácil de entender y tiene que ver, principalmente, con la gran cantidad de objetos que tenemos a nuestro alrededor a la hora de trabajar. Objetos que estamos toqueteando continuamente, tal como pasa con el teclado, el ratón, la alfombrilla o la propia superficie de la mesa. Y en otros casos, como los del monitor, hablamos de objetos que aunque no son tocados generalmente por nuestras manos, sí reciben el aliento que continuamente estamos echando o bien por los esputos procedentes de nuestras toses. Así que la concentración de microbios y bacterias en la zona es especialmente intensa.

 

 

A este problema se suma, además, el riesgo de contaminación cruzada existente en toda esta zona, dado que las manos van de aquí para allá, tocándolo todo y moviendo las bacterias por la superficie. Algo a lo que debemos añadir las bacterias importadas de otras estancias de la oficina o las que llegan al manipular objetos como nuestra cartera, el maletín de trabajo, documentos procedentes de otras zonas del despacho o incluso el móvil. Así pues, nos encontramos ante una combinación de riesgo que es idónea para que todos estos elementos se distribuyan por la zona y se conviertan en un problema.

 

Comer en el escritorio, una mala costumbre

Hemos querido dejar aparte otro problema grave en lo que al riesgo de contaminación cruzada y desarrollo de patógenos se refiere. Hablamos del hábito o costumbre que tenemos de comer en la oficina, directamente en nuestro escritorio. Algo que implica el trasiego de alimentos por nuestra zona de trabajo que, de nuevo, contribuyen a esta contaminación cruzada y generalizada que estamos hablando.

Un problema que parte de los propios alimentos, dado que si los mismos no han sido conservados de forma adecuada o bien no se han calentado correctamente, como paso previo a su consumo, pueden convertirse en nuevas fuentes de bacterias para nuestro entorno laboral. En paralelo, todos los restos de alimentos que puedan caer sobre el teclado, el ratón y el resto de elementos que tenemos en este escritorio también suponen un problema para nosotros, al ser una ayuda notable para los riesgos que estamos mencionando.

Por si esto fuera poco, ese riesgo de contaminación cruzada puede afectar también a los alimentos que estemos consumiendo. Por tanto, las bacterias y demás patógenos presentes en nuestro escritorio pueden “saltar” a dicha comida e introducirse en nuestro organismo, con consecuencias no especialmente agradables.

 

 

Qué podemos hacer

Si ya estas temblando ante la amenaza que se cierne sobre ti o bien estás pensando en prenderle fuego a tu escritorio para esterilizarlo, respira hondo y relájate. Porque afortunadamente tenemos muchas cosas que podemos hacer para evitar la presencia de este tipo de bacterias en nuestro entorno laboral más cercano.

Una de las soluciones más fáciles y a las que menos recurrimos es la limpieza del escritorio y del resto de elementos que tenemos en el mismo. En concreto, apenas el 36% de los usuarios a los que se les pregunta limpian estas zonas de trabajo al menos una vez a la semana. Así que en este aspecto tenemos mucho que podemos hacer para sanear nuestra zona de trabajo.

Una labor en la que contamos con diferentes ayudas, como las modernas toallitas desinfectantes. Estas toallitas se pusieron de moda con la famosa “epidemia” de gripe A que tuvimos hace ya algunos años, siendo diseñadas para limpiar y desinfectar todo tipo de útiles de oficina sin afectar a su estructura y su tacto. Su uso es tan fácil como pasar la toallita por el producto y dejar unos segundos a que la solución limpiadora se seque sola. Adicionalmente, también contamos con diferentes productos limpiadores para monitores, mesas de trabajo y otros elementos, a los que podemos recurrir a la hora de luchar contra las bacterias.

Estas mismas soluciones limpiadoras también son clave para nosotros mismos. Hablamos de las soluciones hidroalcohólicas con las que esterilizar nuestras manos después de ir al baño o bien con las que limpiarse una vez que acabemos nuestra jornada laboral. Una solución sencilla con la que dejar en el baño buena parte de las bacterias que, de otro modo, acabarían en nuestro escritorio.

Finalmente, no está de más tomar las máximas precauciones en lo que al proceso de conservación y preparación de los alimentos se refiere cuando tengamos que comer en la oficina. Lo suyo sería que esta comida se consuma, preferentemente, en la zona dedicada para ello, a fin de evitar la contaminación cruzada que estamos mencionando. Pero si no es el caso, entonces extremar las precauciones en la limpieza del entorno y el consumo de los alimentos siempre será una ayuda para evitar problemas.

 

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